Eje de Capricornio

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El Eje se desarrolla en torno al Trópico de Capricornio, ubicado aproximadamente entre los 20 y 30 grados de latitud sur, teniendo en los extremos importantes instalaciones portuarias tanto en el Océano Atlántico como en el Pacífico que dan cuenta de su carácter bioceánico.
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Está conformado por cuatro regiones homogéneas aunque diferenciadas entre sí: Región A: los estados de Rio Grande do Sul y Paraná de Brasil; Región B: noreste (NEA) de Argentina (provincias de Misiones, Corrientes, Formosa y Chaco) junto con la región sur de Paraguay; Región C: noroeste (NOA) de Argentina (Santiago del Estero, Tucumán, La Rioja, Catamarca, Salta y Jujuy) y sur de Bolivia (Tarija); y Región D: norte de Chile (Antofagasta y Atacama).
Cuenta con una población aproximada de 24.504.000 habitantes de acuerdo a los censos del año 2002, con una densidad poblacional promedio de 14,2 hab/km2, nivel medio-bajo general caracterizado por una fuerte dispersión geográfica. Se caracteriza por la preminencia de la población urbana (75% del total) y una población económicamente activa (PEA) que alcanza al 64% del total. El Producto Bruto Interno (PBI) del Eje ascendió en el año 2001 a US$ 83.500 millones.
Las actividades dominantes de las cuatro regiones del Eje son:
Región A: estados de Paraná y Rio Grande do Sul de Brasil: agricultura y ganadería, avicultura y suinocultura, industria textil, química, metalúrgica, metalmecánica y materiales de transporte; Región B: noreste (NEA) de Argentina (Misiones, Corrientes, Formosa y Chaco) junto con la región sur de Paraguay: energía hidroeléctrica, agricultura y ganadería, madera y productos forestales, tabaco y caña de azúcar, té, yerba mate y cítricos; Región C: noroeste (NOA) de Argentina (Santiago del Estero, Tucumán, La Rioja, Catamarca, Salta y Jujuy) y Sur de Bolivia: gas y petróleo, minería metálica y no metálica, vitivinicultura, soja, algodón, tabaco, caña de azúcar, cítricos y ganadería y; Región D: norte de Chile (Antofagasta y Atacama): minería del cobre y no metálica, logística portuaria y servicios conexos, fruticultura, forestales y turismo.
Su potencial de desarrollo se sostiene en ser una región muy rica en recursos equilibrados de todo tipo (energéticos, agropecuarios, industriales, etc.). El Eje está consolidado en términos de asentamientos humanos, uso de la tierra y desarrollo de infraestructura, a lo largo de territorios altamente productivos. Existen importantes flujos de tráfico interno entre regiones, no así costa a costa. Asimismo, posee adecuadas condiciones para mejorar la competitividad regional abaratando el costo de la energía eléctrica con flujos de este a oeste y viceversa, según la coyuntura, a partir del momento que entre en operación la línea de interconexión eléctrica NEA-NOA, prevista para el corto plazo.
El significativo ingreso de capitales privados en telecomunicaciones y su crecimiento presenta perspectivas enormes como consecuencia de los cambios tecnológicos y de los nuevos servicios introducidos, pronosticándose que en el mediano plazo, la dinámica del Eje estará determinada por: el intercambio energético, el incremento del transporte de cargas-pasajeros y el desarrollo de las subregiones del Eje asociadas a la agricultura (soja), la industria metalmecánica y las actividades extractivas metalíferas y no metalíferas.
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